2197 es el año en el que podría alcanzarse la igualdad entre mujeres y hombres si seguimos al ritmo actual. Así lo advierte el último informe de ONU Mujeres, que alerta de importantes retrocesos en liderazgo femenino. Aunque hay más mujeres al frente de algunos gobiernos, seis de cada siete países siguen liderados por hombres. Además, en los últimos cinco años ha disminuido la presencia de mujeres en los parlamentos de 54 países y el número de ministras se ha reducido un 20% a nivel mundial.

Y no solo importa llegar a puestos de poder, sino también poder tomar decisiones reales. El 90% de las ministras continúa concentrado en áreas relacionadas con cuidados, familia o igualdad, mientras que su presencia en carteras como Interior o Defensa sigue siendo muy reducida. A esto se suma otra barrera: la violencia que sufren muchas mujeres que participan en la vida pública. En algunos países, ocho de cada diez candidatas al Parlamento aseguran haber sufrido algún tipo de violencia, una realidad que también se amplifica en redes sociales y espacios digitales.

Pero el futuro todavía está por escribir, y las jóvenes tienen mucho que decir en él. Cada chica que se forma, emprende, comunica, crea, lidera o se atreve a ocupar nuevos espacios abre camino para las que vienen detrás. Necesitamos una generación que no espere a que le den permiso para participar, proponer y transformar. Porque 2197 queda demasiado lejos: el liderazgo de las jóvenes empieza hoy.